
DIFERENDOS ENTRE PODERES
Por Carlos Rodríguez Fonseca
Al estar por concluir la actual administración gubernamental, cabe hacer una recapitulación acerca de las diferencias que se hicieron palpables entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial casi desde que se inició el sexenio.
El primer enfrentamiento de esos poderes se dio con motivo de las intenciones que hizo públicas el gobernador para que se jubilaran los magistrados que bien sea por edad o por años de servicios, a lo cual éstos se opusieron y como contrapropuesta de su parte, exigieron que se les pensionara con salarios y compensaciones integradas y además que dichas pensiones fueran activas, esto es, que año con año se incrementaran en el mismo porcentaje que se les incrementara el salario a los que se quedaran trabajando. El gobernador recibió la propuesta y la guardó en un cajón pero les prometió que se crearía un fondo especial para tales efectos, lo cual nunca sucedió.
Otro enfrentamiento fue la intromisión del Ejecutivo en la construcción de las salas para los juicios orales cuyo manejo administrativo lo llevó una oficina del Ejecutivo en vez del Consejo de la Judicatura.
Por cierto, ya que menciono al Consejo, nunca fue del agrado de los señores magistrados que el gobernador, seguramente por compromisos políticos, haya aceptado que el Congreso nombrara como su representante a un licenciado que no cumplía con varios de los requisitos constitucionales indispensable para ejercer ese cargo
Cuando se dio el relevo en la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia, todo parece indicar que el magistrado que quedó al frente no era el preferido del Ejecutivo estatal; y es realmente a partir de ese hecho cuando se hizo mas notable el enfrentamiento entre ambos poderes ya que por una parte y en usos de sus facultades constitucionales cuando han surgido vacantes de magistrados, sea por la conclusión de sus diez años como tales o por fallecimiento de otros, el gobernador, con el voto incondicional de los diputados, (salvo una honrosa excepción), ha propuesto a sus amigos y colaboradores sin antecedentes dentro de la judicatura y no a aquellos prestigiados abogados litigantes o a quienes laboran dentro del poder judicial como jueces o proyectistas; por su parte, en franca reciprocidad o revanchismo, el Pleno del TSJ ha adscrito a los recién nombrados a los lugares más recónditos del Estado o simplemente a las Visitadurías de juzgados, para que aprendan las funciones.
Sin embargo de última hora y tal vez como un reconocimiento a su entrega ( o entreguismo) el Ejecutivo estatal acaba de darle al Presidente del Tribunal una notaría pública ¿ otra más? NO LO ENTIENDO.
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