Durante el auge de la cinematografía francesa allá por los años sesenta, tuve la suerte de ver una película de ese nombre y a la que en español le pusieron “Los Renegados” o algo parecido.
La traducción precisa al español de “défroquer” es la de DEFECCION, palabra ésta que según el Diccionario Salvat, proviene del latín defectio, defectionis , cuyo significado se refiere a la acción de separarse con deslealtad de una causa, pero también significa traición o falta de cumplimiento a los compromisos contraídos y, en sentido figurado implica un acto indigno e inesperado de un sujeto.
Me vino a la memoria el nombre de esa película y cae como anillo al dedo al referirme acerca de las renuncias que a su militancia partidista hicieron recientemente algunos actores (malos actores por cierto) políticos veracruzanos, supuestamente miembros distinguidos del partido Acción Nacional, mismos que defeccionaron ¿o se defecaron? porque su partido, pensando solamente en ganar elecciones “ha traicionado sus propios principios que les rigen y que desde su creación, impulsaron sus fundadores y quienes les sucedieron en los años subsecuentes”.
Lo que resulta francamente sospechoso de esas defecciones es el hecho de que estos señores no se han concretado simplemente a renunciar a su militancia en el partido bajo el cual durante varios años se cobijaron logrando salir del anonimato en que se desenvolvían y consiguiendo altos puestos dentro de la política estatal e incluso nacional, sino que tales renuncias las hicieron de manera escandalosa ante los medios y supuestamente de su peculio, (lo cual es de dudar) han ordenado la inserción de sus cartas de renuncia en planas completas de los periódicos locales, al grado tal que algunos comentaristas exagerados y tal vez “maiceados” consideran que esas defecciones le restarán al PAN alrededor de 250 mil votos en las ya muy cercanas elecciones del 2010.
Se vislumbran varias lecturas detrás de esas renuncias, una de las cuales puede ser que los pobrecitos defeccionaron al haberse sentido preteridos por el propio partido para ser candidatos, uno para la gubernatura del Estado y los otros para alguna alcaldía o para las diputaciones que estarán en disputa; otra lectura es la que de algún otro partido o del mismísimo gobierno estatal, además de haberles financiado las inserciones en la prensa, les hayan ofrecido pingues ganancias por hacer ruido y, la última, (que por cierto es la menos creíble), es que en efecto sientan molestia y encono por la decisión cupular de su Partido en la selección del candidato único para contender por la gubernatura estatal y que esa decisión haya recaído en una persona que hace algunos años militaba en otro partido, pero que además, hacía declaraciones fuertes en contra de ellos y también sientan vergüenza de que su Partido esté teniendo que recurrir a las famosas alianzas para ganar las elecciones en otras Entidades del país.
Lo cierto es que esa clase de defecciones constituyen verdaderas deslealtades y se seguirán dando no nada más dentro de esa organización política sino en todos los partidos, ya que es un mal endémico entre nuestros “políticos” el considerarse mejores que los otros y merecedores de que se les tome en cuenta cuando se escogen a las personas que habrán de regir el curso de nuestro Estado y el de nuestro País.
carrofonseca@hotmail.com(El término PRETERIDOS es correcto)