Un niño me preguntó hace unos días que cuales son las diferencias existentes entre serpientes, víboras y culebras, lo cual no pude contestarle en forma satisfactoria ni para el niño ni para mí, razón por lo que me di a la tarea de indagar y descubrir el porqué la gente indistintamente les llama de cualquiera de esas tres formas; así es que, saliéndome del estilo de artículos que normalmente escribo me aventuré a abordar este tema de los reptiles, pero no políticos, aunque también repten.
Confieso que gracias a las páginas informativas de Internet descubrí que el género de estos reptiles es el de serpientes y las especies son las culebras y las víboras, independientemente de que sean venenosas o no.
Las culebras son llamadas así porque se clasifican dentro de la familia COLUBRIDAE, y sólo algunas tienen la capacidad de producir una saliva con propiedades tóxicas; sin embargo, al menos en México, su mordedura no representa un riesgo para el hombre. Ejemplos son la Bejuquilla, “Oxybelis fulgidus”, y la falsa Nauyaca, “Trimorphodon biscutatus”.
Las víboras reciben ese nombre porque pertenecen a la familia VIPERIDAE, e invariablemente todas son venenosas. Para no extenderme demasiado, mencionaré que en nuestro país los ejemplos de éstas, son: la Nauyaca, “Bothrops asper”, que es una serpiente de las zonas subtropicales de México y Centro América; cuyo nombre deriva de “Nahui” que quiere decir cuatro, y de “Yacátl” que quiere decir nariz, o sea que el aparato respiratorio posee cuatro fosas, en realidad son dos fosas termo receptoras y dos fosas nasales, que se ven como cuatro narices; y la otra es la Cascabel, abundante en toda Norteamérica, llamada técnicamente “Crotalus durissus”, cuya característica es que tiene un cuerpo delgado y compacto. Su cabeza es más bien plana y se distingue claramente del cuello. El centro del cuerpo está rodeado de escamas que están colocadas en 21 - 29 filas. El color principal de esta familia va de amarillento a verdoso, rojizo a pardo e incluso negro y la cola suele tener anillos alternantes más claros y más oscuros.
Todas las serpientes son carnívoras, alimentándose de una gran variedad de presas que incluyen
aves,
anfibios,
mamíferos,
peces o
insectos e incluso reptiles, entre ellos otras serpientes en ciertas especies. Generalmente, las serpientes de pequeño a moderado tamaño cazan presas indefensas, las cuales pueden ser rápidamente devoradas y vivas. Sin embargo, si la presa opone resistencia, pueden recurrir a técnicas como son el uso del
veneno o la
constricción para abatir la presa antes de comérsela.
Las serpientes no pueden masticar el alimento, y en su lugar se las tragan enteras. Los dientes de una serpiente, que son afilados como agujas y dirigidos hacia el interior de la boca, sirven para retener la presa a que se le salga de su boca. A la hora de tragar, el maxilar y la mandíbula, que están sujetos al cráneo por ligamentos, logran separarse para acomodarse al tamaño de la presa. Así, una serpiente es capaz de tragarse una presa que sea tres veces más grande que su propia cabeza y su diámetro. Otra razón de su capacidad para tragar es la carencia de huesos como el esternón para que la comida pueda pasar sin problemas por el esófago y por todo el cuerpo del reptil.
Después de la ingestión, una serpiente debe aletargar para cumplir el proceso de la digestión. Esto se debe a que el proceso digestivo requiere de mucha energía que la serpiente debe usar para digerir con eficiencia la comida, la cual puede durar por días o meses, según el tamaño de la presa. En ese estado, algunos órganos como el corazón y el estómago entran en mayor actividad para que toda la comida sea casi totalmente digerida. Las partes indigeribles pueden ser excretadas o regurgitadas.
En mi siguiente entrega me referiré a los mitos y a la simbología a que han dado lugar las serpientes, en diversas culturas a lo largo de la historia.
carrofonseca@hotmail.com