
TRANSPARENCIA A OSCURAS
Por Carlos Rodríguez Fonseca
Recientemente, junto con aproximadamente otras quince personas, fuimos invitados a formar parte de un ambicioso proyecto para la creación de una asociación civil que pugnará por buscar la transparencia de los actos administrativos y la rendición de cuentas por parte de las autoridades no sólo del Estado y municipales, sino también del gobierno federal y todos los organismos públicos que conforme a las leyes de transparencia están obligadas a proporcionar los informes que la ciudadanía solicite.
Después de varias reuniones previas a la autorización oficial para obtener un nombre de la asociación, finalmente se obtuvo el de “transparencia para los ciudadanos” A.C., y en lo personal aporté un proyecto de los estatutos que tendría. Convinimos además que cada uno de nosotros invitaría a cuatro o cinco amigos a una junta explicativa para integrarlos al proyecto, pero he aquí que desde ese momento iniciamos mal, pues expresamente se opusieron a que invitáramos a una persona cuyo nombre me reservo para no hacerlo sentir incómodo, argumentando que es “muy conflictivo” y no resultaba conveniente para el grupo.
La junta explicativa se llevó a cabo con una asistencia de un poco más de cuarenta personas, y en ella el precursor de la idea, a quien llamaré “el uno”, dio una plática acerca de los objetivos de la asociación pero sin hacer mención de los estatutos, interviniendo varios de los concurrentes quienes formularon las preguntas que consideraron pertinentes; pero es el caso que se generaron muchas dudas acerca de los estatutos que deberían regirla y de las personas que quedarían al frente del consejo directivo, sin obtener respuestas precisas al respecto.
Como se supone que estábamos creando una asociación que pugnaría por la transparencia y la cual por cierto está anunciando con bombo y platillo el inicio de sus actividades; lo menos que esperábamos cada uno de nosotros, era que tal transparencia se iniciara en la propia casa, circunstancia que se soslayó en esa junta de acercamiento pues repito, no se respondieron cabalmente a las interrogantes que fueron planteadas tanto de los citados estatutos, como de las cuotas de cooperación y de la integración del consejo directivo.
Ante la sospecha evidente de mi parte que las verdaderas intenciones del “uno” son las de auto erigirse como presidente de la asociación para que después se le tome en cuenta para ser propuesto como Consejero del IVAI, (puesto para el cual anteriormente concursó de manera infructuosa) lo comenté así con algún conocido que también había estado en la asamblea, pero dicho individuo, a pesar de que concordó conmigo en esa conjetura, hizo como el del cuento del indio traductor aquel que cuando le quemaron los pies a Cuauhtemoc para que dijera donde estaba el tesoro de Moctezuma, corrió para quedárselo el ya que tan pronto como pudo lo comunicó como chisme al “uno”, quién ni corto ni perezoso, de inmediato dio instrucciones a su segundo de a bordo y futuro vice-presidente, para que me “des-invitaran” del puesto que me habían ofrecido dentro de la asociación antes de que ésta fuese integrada formalmente.
No me siento ofendido por el “des-invite”, sino por el contrario lo agradezco, pero de plano RENUNCIO A LA MEMBRESÍA, pues prefiero quedar sólo, que formar parte y ser corifeo de una asociación de relumbrón que quiere ser luz de la calle pugnando por la transparencia gubernamental, pero que opta por mantener la opacidad en casa.
carrofonseca@hotmail.com