Cuando se sabe de matanzas y ejecuciones de personas dentro de nuestro país, así como cuando suceden atentados como el que acaba de ocurrir en el vecino Estado de Tamaulipas, casi todos los politólogos, periodistas del medio y tundeteclas mexicanos, (sobre todos aquellos que simpatizan con el priísmo nacional), se convierten en una especie de jueces y de alguna manera emulando el famoso yo acuso de Emile Zolá, culpan de toda esa serie de calamidades no solamente al Ejército y a la Armada Nacional, sino incluso al propio Presidente de la República, añadiendo además que priva en el país la impunidad también propiciada por el gobierno federal.
Dicen ellos que prácticamente desde que inició su mandato constitucional como Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa cometió el error de declarar la guerra al crimen organizado y fue a partir de entonces que se iniciaron las matanzas y ejecuciones en casi todo el territorio nacional.
Pero, ¿realmente es culpable el Presidente y fue un error aquella declaración de guerra?. ¿ serán acaso culpables los miembros del Ejército y de la Armada? En mi modesta opinión creo que no y trataré de dar mis argumentos y razones para justificar mi negativa.
Para nadie resulta extraño ni podemos soslayar los altos índices de corrupción que privaban en las épocas de Salinas de Gortari. Fue la declaración de guerra que desde la selva de Chiapas hizo el Sub comandante Marcos al mando del Ejército Zapatista de Liberación Nacional demandando democracia, libertad, tierra, pan y justicia para los indígenas, la que abrió los ojos a la ciudadanía y, por si esto hubiera sido poco, unos meses después de esa declaración de guerra, asesinaron al candidato del PRI Luis Donaldo Colosio y dio un cambio radical nuestro país hacia las políticas neoliberales y globalizadoras, mientras tanto, la delincuencia organizada y el narcotráfico se fueron metiendo fuertemente sin que el gobierno de Zedillo hiciera mucho por combatirlo, salvo las detenciones que se hicieran de Caro Quintero y de Ernesto Fonseca, alias el tío (que conste que no es pariente mío).
México paulatinamente se transformó y de ser solamente un paso para la droga que se mandaba básicamente a los Estados Unidos, se convirtió en un consumidor importante de la misma, dando con ello lugar a que se formaran cárteles regionales que eran tolerados e incluso protegidos por algunos gobiernos estatales, toda vez que sobornaban con gran facilidad a las policías locales y también a la federal y peleaban, como hasta la fecha sucede, sus respectivos territorios, iniciando entonces una serie de ejecuciones de unos y otros y obviamente creando un clima de inseguridad en la población.
Ante un panorama de esa naturaleza y además, seguramente presionado por gobiernos extranjeros, el Presidente Calderón, desconfiando con justa razón de todas las policías, no tuvo mas remedio que, como Jefe Máximo de la fuerzas armadas, en uso de las facultades que le otorga la fracción VI del artículo 89 Constitucional, dispuso y dispone de las mismas para la seguridad interior del país.
Creo que eso lo debemos reconocer todos, al margen de las preferencias político-partidistas que tengamos.
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